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NUEVOS PROYECTOS AGRO-ECOLÓGICOS (entrevista para «Navarra Agraria»)

Silvia y Asier son pareja y deciden crear una pequeña empresa
familiar, “El puente viejo”, dedicada al cultivo y venta de verdura y fruta ecológicas, que nace en 2018. Cultivan 5 hectáreas
de hortaliza certificada en ecológico, donde producen: tomate
de mesa, ajo, borraja, acelga, puerro, pimiento, calabacín, coles, bróculi, calabaza, cardo, cebolla, lechuga, patata, alcachofa,
espárrago y mucho más, con rotación de cultivos para evitar
que el suelo se agote y prevenir enfermedades. Asier está más
volcado a la parte agrícola y Silvia a la comercializadora, aunque
ambos hacen de todo.
«He trabajado en varias empresas como administrativa y comercial, y nunca pensé que acabaría en el sector primario. Asier
se dedicó a ello en su juventud, ya que su familia se ha dedicado
a la agricultura de forma convencional y el campo siempre le ha
gustado y ahora (eso también lo teníamos claro) que volvíamos
a trabajar la tierra, decidimos hacerlo de forma ecológica.
En 2018, Asier ya llevaba unos años en el campo convirtiendo
la tierra en ecológica y yo, tras una temporada en casa, me animé a dar salida a nuestro producto de forma on line. Porque
pensamos que se podía asociar las nuevas formas de consumo
y el uso de las tecnologías al sector primario.
Este año, tras tres de trabajo, me instalaré como agricultora
porque queremos autoabastecernos de todos los productos
que comercializamos,

quiero estar más en contacto con la tierra y hacer una transición tierra-­consumidor muy directa.
Creemos que la diversificación es un factor que te distingue,
y te acerca al consumidor. Nuestra forma de diversificar en la
parte agrícola es ofrecer al consumidor una gran variedad de
productos (tenemos unos 30 cultivos diferentes a lo largo del
año y cultivamos tanto en exterior como en invernadero) y
ofertar esa variedad siempre te abre más puertas. Además, al
comercializar nuestros productos directamente, somos nosotros los que nos acercamos al consumidor mediante los
mercados de venta directa. Eso facilita la llegada de nuestros
productos al consumidor y nos ayuda a fidelizar a los clientes
o a alcanzar a nuevos clientes.
Desde el principio, abrimos varios canales de venta: una tienda de productos ecológicos “El puente viejo” en el pueblo,
donde vendemos productos propios y de terceros; nuestra
tienda on line www.elpuenteviejo.es, ferias como Bio cultura
(Barcelona, Madrid, Cantabria, Bilbao) y Navarra ecológica… y
mercados (ekomercado de Iruña, Plazara de Estella, Azoka de
Ordizia), en grupos de consumo de Pamplona, tiendas y restaurantes en Navarra y País vasco… También elaboramos cestas
semanales, con productos variados de temporada.
Tener varios canales de venta es bueno, porque a veces unos
están más flojos y otros te van mejor. Y si solo te dedicas a vender de una manera y esta falla, es malo para el negocio.
Además, con los canales de venta directa, las productoras ponemos en valor nuestro hacer y conseguimos mejores precios.
Queremos diferenciar nuestro producto, lo vendemos bajo
nuestra propia marca El Puente Viejo, como cultivo propio en
ecológico, dando a los clientes las explicaciones necesarias para
cubrir sus expectativas, con una presentación cuidada.
Nuestros clientes son personas que valoran la economía local,
que quieren un producto limpio de químicos, preocupadas por
el bienestar humano y de la tierra.
Durante el confinamiento hubo un aumento de ventas muy significativo, ya que se puso en valor el producto local, pero
después bajó a niveles anteriores. Ahora, poco a poco van surgiendo entidades interesadas por el tipo de producto que
trabajamos. Notamos mayor interés sobre todo por productos
que sean directos, a lo mejor nos hemos dado cuenta que no
ha hecho falta irse muy lejos a comprar alimentos de calidad.
La diversificación ayuda a la sostenibilidad. En cuanto al medio
ambiente, con más variedad de cultivos, hay más variedad de
vida, ya que damos más oportunidades a diferentes tipos de
seres vivos (plantas, animales, hongos y microorganismos): Obtenemos una mayor diversidad biológica.
Me gusta lo que hacemos porque desarrollamos toda la cadena productiva-­comercial, desde comprar todo lo necesario para
nuestros cultivos hasta llegar con nuestro producto al cliente final. Tenemos un amplio abanico de posibilidades de trabajo;
aunque a veces pueda resultar agotador. Al ser autónomos, podemos conciliar mejor nuestra vida laboral con la familiar.
Día a día, seguimos pensando en diversificar, fijándonos en proyectos originales, mezclando ideas y adaptándonos a nuestra
explotación y a las nuevas demandas. A futuro puede que hagamos visitas guiadas a la explotación y/o hagamos conservas
con nuestros propios excedentes.»

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